Entre los primeros pasos que marcaron mi camino como historietista, hay un proyecto que inicié a mediados de los '80: una aventura protagonizada por soldados fortineros, ambientada en un desierto indefinido, y con las características comunes a este tipo de parajes desolados.
Aprovecho ahora para mostrarles los diferentes pasos que este proyecto recorrió -un poco a los tumbos- entre tantos papeles, tintas, trazos, colores, globos y palabras... a la espera de alcanzar -si las condiciones del viaje son favorables- su edición en papel.
· Varias brújulas para comenzar el camino.
Al comienzo, el proyecto tuvo la influencia gráfica de Lucky Luke -el cowboy de la célebre dupla de historietistas francobelgas Morris & Goscinny- y la literaria, a partir de la novela corta y los cuentos que aparecen en Esta sangre que perdimos, escritos por Ricardo Juan.
Hacia los '90, con el camino ya iniciado, se nutriría de nuevos "aires inspiradores": la colaboración en el guion por parte del escritor y docente Hugo Rúa -con el agregado de nuevos gags humorísticos-; la historieta Los Casacas Azules -serie francobelga, también-, de R. Cauvin y W. Lambil; y, más adelante, la novela En esa época, de Sergio Bizzio, que narra una aventura en tiempo de fortines -en tono paródico-, atravesada por elementos de ciencia ficción.
Sin embargo, en el campo del dibujo, la inspiración viene de tiempo atrás...
· Revista Hortensia: El impulso inicial.
A mediados de los '70 posé mis inquietos ojos de lector de humor e historietas sobre un ejemplar de Hortensia, emblemática revista de humor nacida en Córdoba.
De allí recuerdo haber leído dos historietas: El Sr. García y la máquina de hacer pájaros, de Crist, con un señor regordete que reflexionaba, generalmente caminando a lo largo de la página, con la pierna que quedaba hacia atrás flexionada en el aire, como si fuera patinando.
La otra historieta, recuerdo que se ambientaba en tiempo de fortines. Estaba protagonizada por un grupo de soldados que vagaban por el desierto, con cierto aire de hippies. Recuerdo que uno de los soldados -quizá alguno más, pero no podría precisarlo- montaba en una moto, fuera de todo rigor histórico... Recuerdo también el dibujo de la silueta del fortín, de la empalizada de troncos y del mangrullo, hecho con trazos de tinta en un estilo muy plástico.
Lamentablemente, no conservo ese ejemplar de Hortensia. Y no logré retener el nombre de esa historieta, ni de su/s autor/es, ni si era una aventura "de continuará" o autoconclusiva.
Pero ahí quedó latiendo el impulso, a la espera de que alguna vez llegara a dibujar algo así...
